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viernes, 11 de septiembre de 2015

12 vasos para la cerveza perfecta.

"cerveza","cada cerveza en su copa"
Por: Daniel Andrade

Es casi una regla: no debes tomar cerveza directo de la botella. El cuello es pequeño y no libera los aromas adecuadamente, además de que mientras se consume, la botella se calienta rápidamente, evitando que la cabeza de espuma, la textura, brillantez y color se puedan apreciar.
El vaso o copa en la que se sirve la cerveza es tan importante como la cerveza misma, ya que está hecho para explotar las cualidades, sabores y propiedades únicas de cada una de ellas.
Usualmente, cada marca y estilo de cerveza tiene su propio vaso. Es por eso que te presentamos los 12 vasos más comunes y los tipos de cerveza que podrás tomar en ellos.
    1.Stein: También conocida como jarra alemana, es un tarro de cerámica utilizado principalmente para servir cervezas tipo lager de estilo Viena, Munich o Bock. Es perfecta para los días de calor, ya que ayuda a mantener la cerveza fría por más tiempo. Generalmente están decoradas de forma artesanal.
2.- Thistle: Es el vaso que se debe de utilizar para disfrutar de una cerveza estilo Scotch Ale escocesa. El cristal tiene la forma de una flor de cardo, que es la flor nacional de Escocia
3.- Chalice: Se trata de una copa de boca muy ancha, tallo grueso y de base fuerte, ideal para cervezas intensas y aromáticas. Su forma permite una excelente apreciación de matices, formación de espuma e invita a beber de forma pausada y disfrutar la complejidad de las cervezas servidas. Las cervezas trapenses, de abadía y Ale de origen belga, se deben tomar en este tipo de vaso.
4.- Flauta: Este tipo de vaso está diseñado para retener algunas de las propiedades que se encuentran también en el champagne. Estas copas poseen un carbónico pronunciado, lo cual permite apreciar la subida de las burbujas en forma de cascada. Además, resaltan el intenso aroma de la cerveza, todo desde una presentación visual muy atractiva. Generalmente tiene un tallo largo y delgado, para evitar que la mano entre en contacto con la delgada pared de vidrio y que la cerveza se caliente. El cuenco de la misma crea una buena retención de espuma. Las cervezas gaseosas y afrutadas, como la Faro, Fruit, Gueuze, Kriek y Pilsner, son ideales para este tipo de vaso
5.- Tarro americano: Son robustos y de vidrio grueso, usualmente con hoyuelos de forma cuadrada, circular o hexagonal. Tienen una gran capacidad y un asa que impide que la mano caliente la cerveza. Están pensados para chocarlos a la hora de brindar. Las cervezas que se vierten suelen disipar rápidamente su espuma. Se recomienda tomar con cervezas tipo Amber Lager, Brown Ale, Doppelbock, Dunkel, Pale Lager, Pilsner, Smoked e Imperial Pils.
     6.- Pilsner: Se utiliza para tomar muchos tipos de cerveza ligeras como la lager y la Pilsner. Son vasos altos, delgados de la parte inferior y anchos en la parte superior, con forma cónica. Su forma esbelta favorece a las cervezas cristalinas y permite la retención de espuma para mantener el sabor y aroma del lúpulo.
7.- Nonic: Es uno de los vasos más utilizados en los pubs ingleses para servir cualquier tipo de Ale británica, Porter o Stout. Su ensanche que sobresale a los lados del vaso permite que al agarrarlo, se aísle la temperatura de la mano
8.- Snifter: Su amplia superficie inferior redondeada está diseñada para aumentar la transferencia de calor de la mano y alcanzar la temperatura deseada de consumo. La parte superior se estrecha hacia adentro para potenciar y capturar el aroma. El vaso destaca la espuma de las cervezas fuertes y con cuerpo, con más de 8% de alcohol. Se recomiendan las cervezas belgas, Indian Pale Ale, American Strong Ale, Imperial Stout, Mead, Sour Red Stout
9.- Stange: Es un vaso alemán de forma cilíndrica, largo y estrecho que permite una buena concentración de espuma. Se utiliza para tomar cervezas Altbier y la Kölsch
10.- Tulipan: Su diseño en forma de tulipán captura las cualidades aromáticas de la cerveza, mientras que su boca ceñida permite la formación de una capa gruesa de espuma. Da sensación de sosiego y es perfecta para disfrutar las cervezas espumosas de forma calmada, como la Belgian Ale, Abbey Dubbel, American Pale Ale, Foreign Stout, Gueuze y Saison
11.- Weizen: Su nombre significa trigo en Alemán. Este tipo de vaso tiene una forma estrecha en la base que se redondea y ensancha hacia la parte superior permitiendo controlar la espuma de las cervezas. Su forma permite una buena gasificación y formación de espuma que corona de forma impecable la cerveza. Perfecta para cervezas tipo Belgian Witbier, German Hefeweizen, German Kristallweizen y Wheat Ale
12.- Shaker: Es similar al Nonic, pero sin el ensanche que sobresale. Es un vaso de media estatura que ayuda a formar una buena espuma. Es perfecta para cervezas tipo Almber Ale, Amber Lager, Dry Stout, Golden Ale, Imperial, Porter, Stout y Wheat Ale.
Con todas las opciones de vasos para cervezas que te acabamos de dar olvídate de seguir tomando la cerveza directamente de la botella.
¿Que estilo de cerveza te gusta más?
A todos nos encanta. 

viernes, 14 de agosto de 2015

Qué cerveza pedir según el país en estas vacaciones

Si viaja a Bélgica debería probar una Lambic y si su destino es República Checa sepa que allí la variedad tradicional es la Pils



Empecemos derribando mitos. El consumo moderado de cerveza no modifica el peso corporal ni tampoco la composición del mismo. Es decir, ni engorda ni saca tripa. Lo deja bien claro el estudio realizado por Ana María Veses Alcobendas para el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN). Pero, ¿qué se considera consumo moderado? Aquí no valen percepciones subjetivas. El European Food Information Council (EUFIC) recoge las recomendaciones de la OMS: dos cañitas máximo al día si usted es mujer (50 cl en total), y tres en caso de ser hombre. Para seguir con las buenas noticias, mencionamos las investigaciones del doctor Ramón Estruch, del hospital Clinic de Barcelona, publicadas por el Centro de Información Cerveza y Salud, que afirman que la ingesta moderada y regular de cerveza en las comidas principales ejerce un efecto protector contra la aterosclerosis y otros factores de riesgo cardiovascular. La guinda positiva son las conclusiones de la Universidad de Lanzhou en China sobre el Xanthohumol, un polifenol presente en el lúpulo, antioxidante y anticancerígeno, y un aliado perfecto contra las enfermedades neurodegenerativas.

Así pues, todo parecen ser virtudes en la que, probablemente, es la bebida más solicitada del mundo, entre otras cosas, como afirma Jacobo Olalla, Director General de Cerveceros de España, por su capacidad para fusionar gastronomía, amistad y placer. “Es la bebida social por antonomasia. Podríamos decir que la fórmula del éxito es la calidad: buenas cervezas con buenas tapas, en buena compañía y en buenos bares. Salir a tomar unas cañas con los amigos es un plan que siempre apetece y que se identifica con nuestra cultura”, asegura. Como apunta el Olalla, la cerveza ha establecido una serie de rituales sociales y es capaz de promocionar la imagen de cada país más allá de sus propias fronteras. De hecho, cualquiera que escuche la palabra Coronita, viajará mentalmente a México; si se menciona una Birra Moretti, se ubicará en Italia; Victoria Bitter, le llevará hasta Australia; Budweiser, a Norteamérica; y hasta un japonés sería capaz de reconocer el made in Spain detrás de una botella de Cruzcampo, mientras saborea una de sus populares Asahi.

La verdadera cerveza

Sin embargo, más allá de las marcas comerciales populares, lo correcto, si usted es aspirante a experto en el tema, es conocer los tipos y variedades. “Cada cerveza es característica de un lugar, y cada país o zona tiene su variedad típica. Por ejemplo, si hablo de una Ale, pues me voy a Düsseldorf; si quiero tomar una Kölsch, iría a Colonia; si el antojo es beber una verdadera Pils, pues hay que ir a la República Checa; y si la opción es disfrutar de una Lambic, hay que viajar a Bélgica, de donde son típicas”, comenta el maestro y técnico cervecero José Luis Ramírez, de la cervecería Oldenburg de Madrid.
¿Ale? ¿Kölsch? ¿Pils? ¿Lambic? ¿Y usted que pensaba que solo había tres tipos: rubias, tostadas y negras? En este mundo sin fin del combinado entre agua, cebada, levadura y lúpulo, el primer paso para distinguir una cerveza de otra es su método de elaboración: de baja fermentación o de alta. “En el primero, el proceso de fermentación se realiza entre cinco y siete grados de temperatura de seis a ocho días; en el segundo método, se realiza entre 17 y 19 grados y las levaduras permanecen arriba, en la superficie de la olla de fermentación”, explica el especialista Ramírez. Esto hace que las primeras sean más suaves y con menos grados de alcohol; y las segundas tengan más cuerpo, sean más complejas, y también se suban más a la cabeza pues su graduación alcohólica suele ir desde los 5.5° a los 12° o más. A las primeras se las conoce como Lager; a las segundas, como Ale.

Rizando el rizo

La familia de las Lager, que surgieron en 1842, tiene una amplia gama de estilos: desde la Pilsen estándar, que es la rubia y transparente que consumimos en España (por cierto, nuestro consumo medio es de 46,3 litros al año per cápita, según el Informe Socioeconómico 2013 de Cerveceros España), hasta las exclusivas Pils checas, pasando por las Pálidas de Baviera, las Oscuras estilo Munich, o las Bock, por ejemplo. Mientras que muchas del clan de las Ale son tradicionales en diferentes países de Centro Europa desde la Edad Media, cuando la cerveza no era un refresco para saciar la sed, tal y como lo concebimos, sino un alimento. “En aquella época, los monjes durante la cuaresma no tenían permitido comer ni tampoco masticar. Solo podían beber. ¿Qué bebida se autoconservaba sin necesidad de frío, hidrataba (más del 90% es agua), alimentaba (gracias a los cereales), tenía beneficios para la salud y, por su contenido en alcohol, no dejaba proliferar las bacterias en el cuerpo? La cerveza”, explica David Castro, presidente de la Asociación Española de Cerveceros Artesanos Independientes. De hecho, la producción de los monjes dio lugar a las conocidas variedades Abadía y Trapense, típicas de Bélgica y Holanda, que aún hoy se siguen elaborando en algunos monasterios y compiten en sabor con otras Ale, como las Stout, las Pale Ale y las Porter inglesas, o las Kölsch alemanas, por nombrar algunas.
Y entonces, ¿lo de rubia, tostada y morena? “El color no tiene nada que ver con la fermentación. Es algo que se consigue en la primera cocción de la malta para que el agua salga ya teñida del color que deseamos darle a la cerveza. Las Stout de Inglaterra e Irlanda son unas negras de alta fermentación muy características donde la malta se maltea a unas temperaturas muy altas para conseguir ese negro total. Pero en Alemania y en la República Checa hay también cerveza negra que es de baja fermentación”, detalla José Luis Ramírez.

¿Vaso o copa?

Si con estas nociones iniciales le han entrado ganas de indagar más en la cultura cervecera, es necesario que ahora active su espíritu aventurero, pues va a probar sabores muy diferentes. En Bélgica, por ejemplo, ha de pedir una Lambic, peculiar porque es la única cerveza en el mundo que se produce por un método diverso: el de fermentación espontánea. Y si le resulta extraña, nada mejor que catar otras y comparar. Básicamente, para que se haga una idea, “el sabor de las de alta fermentación suele ser más a fruta. Las de baja, más a lúpulo y materia prima, es decir, cebada. Si se trata de una cerveza de trigo, tendrá aromas más vegetales”, apunta Juan Muñoz, sumiller y autor de 365 cervezas que no puedes dejar de probar (Grijalbo). Las diferencias aromáticas y su complejidad también afectan directamente al recipiente en el que servirlas. “La cerveza va a ir necesitando una copa más ancha, tipo cáliz, en función de una mayor potencia y cuerpo, de los grados de alcohol y del aroma. En cambio, el vaso tipo flauta largo es ideal para las Lager porque son cervezas ligeras que no necesitan tanta apertura para respirar”, apunta el sumiller.
El siguiente paso para no meter la pata allá donde vaya es saber que no todas las cervezas se sirven a la misma temperatura, ni mucho menos heladas como es la costumbre española. Según explica el maestro cervecero José Luis Ramírez, “una Pilsen normal (es decir, la típica caña) ha de estar entre tres y cinco grados. Una Ale tostada de Abadía, por ejemplo, entre seis y nueve. Y una Stout, que son las más rebuscadas, entre 8 y 12”. Y, en todos los casos, como zanja el sumiller Muñoz, “lo importante es que el recipiente sea de cristal. Y cuanto más delgado y mayor calidad tenga, mejor será la sensación a la hora de beberla”.

Sepa disfrutarla

¿Cómo? Juan Muñoz nos da cuatro pautas:
1. Espere unos instantes. “Por regla general, en las cervezas de Abadía, Trapenses, de trigo, en las de crianza y en las cervezas de fermentación espontánea es conveniente que reposen unos instantes antes de beberlas. En una Lager, de barril, fresca, y ligera, no hace falta”.
2. Fíjese en la espuma. “Ha de ser cremosa. Aporta aromas y protege, y es una parte fundamental de la cerveza, sea del tipo que sea”. Jacobo Olalla, de Cerveceros de España, recuerda que “la mejor pista para saber si una cerveza está bien tirada son los dos dedos de espuma brillante y la huella en forma de aros que va dejando en la copa”.
3. Huela. “Es muy importante que reconozcamos aromas limpios, sobre todo cuando son cervezas de barril”, señala el sumiller.
4. Y combine. Una parte novedosa para disfrutar al máximo de su sabor es aprender a maridarlas. “Una Lambic vieja con queso azul, o una Stout bien negra con un postre de chocolate. Claro que nuestra caña española fría con unos boquerones en vinagre es también una delicia”, apunta Muñoz.


El sabor más local

Desde hace cinco años, más o menos, el sector de los cerveceros artesanos en nuestro país elabora Ales de gran calidad que podrá catar en sus provincias de origen. Como las Bresañ, de Palencia; La Cibeles, de Madrid; las San Amaro, de Pontevedra; Ora Nona, de Ávila; o las Beer Cat, de Barcelona. Por lo que ya no es necesario ir a Gante o a Alemania para probar sabores únicos. “El 95% de nuestra producción suelen ser cervezas de alta fermentación que era algo que en España no se encontraba, pero que sí existía en Europa desde hace más de 500 años”, explica David Castro. “Elaboramos estas cervezas de una forma más natural, siguiendo un método tradicional. Usamos lúpulos cultivados de una forma lo más ecológica posible; y primamos ingredientes de la zona, el agua, las cebadas y los granos locales, enfatizando así el aspecto regionalista para que la marca sea también identificativa de la ciudad o región. Todo esto atrae al público que ve en ellas algo distinto a lo que tomaba desde hace años”, explica Castro. Este movimiento enlaza directamente con la cultura europea de la cerveza como alimento, y no como mero refresco, que aquí aún no había echado raíces. Y aunque la producción de estas microcerveceras todavía es pequeña en comparación con las grandes compañías industriales, “el sector experimenta un 130% de crecimiento anual”, asegura Castro, lo cual indica que no es una moda pasajera, sino que ha venido.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Las 10 mejores Cervezas del Mundo

Hoy les presento el ranking con las 10 mejores cervezas del mundo. Espumosas, claras, oscuras, amargas, achocolatadas. En cualquiera de sus presentaciones la cerveza es una de las bebidas favoritas.

Tal es así que en el pasado año los datos de consumo per cápita de los principales países son MÉXICO con una media anual 62 litros de cerveza. ESPAÑA con 66 litros, ESTADOS UNIDOS con 85, INGLATERRA con 103, ALEMANIA con 131 y la REPÚBLICA CHECA donde la ingesta per cápita es de 169 litros de cerveza por año.

Tanta es la importancia de esta bebida a nivel mundial que en la Universidad de Stanford, el profesor Jure Leskovec y Julian McAuley decidieron buscar la manera de encontrar a un grupo de “expertos en cerveza”, con el fin de poder conocer cuáles son las mejores de todo el mundo.

Después de aplicar su metodología didáctica y de obtener a este grupo, elaboraron la lista con las 10 mejores cervezas que existen en el mundo.

El estudio elaborado por la Universidad de Stanford fue publicado en sitios como: Business Insider y Haz Cerveza.

Primer lugar
Westvleteren: Elaborada en Bélgica por los monjes de la abadía de San Sixto de Westvleteren, esta cerveza se vende por semana desde las puertas del monasterio, no tiene etiqueta y se caracteriza solamente por un simple tapón amarillo. Entre sus ingredientes se encuentra la malta, el azúcar, el caramelo.


Segundo lugar
Dark Lord: Una de las cervezas más famosas de Three Floyds Brewing, está elaborada con café, melaza y miel. Sólo se vende el último sábado de abril.

Tercer lugar
Speedway Stout: Creada en San Diego California, esta cerveza cuenta con un 12 por ciento de alcohol y un cuerpo elaborado con café. Es una cerveza tostada fuerte y su fabricación está a cargo de la empresa AleSmith Brewing Company.


Cuarto lugar
Bell’s Expedition Stout: La cerveza de tono negro que tiene una cabeza de color marrón, y un aroma de café tostado con un sabor dulce. Se elabora en Michigan a cargo de la compañía Bell’s Brewery

Quinto lugar
Three Floyds Brewing’s Dreadnaught: Elaborada en Indiana, esta bebida cuenta con un sabor complejo que incluye matices de aromas de mango y durazno para evitar que sea demasiada amarga.

Sexto lugar
KBS (Kentucky Breakfast Stout): Se elabora en Michigan por la compañía Founders Brewing Co. Está elaborada con café y chocolates para darle un toque especial a su sabor y color oscuro, se deja envejecer en barricas de bourbon de roble.


Séptimo lugar
Pliny the Elder: Elaborada por Russian River Brewing Co. y de color ámbar rojizo, esta cerveza es una mezcla de cítricos y se ha convertido en una leyenda por su sabor y final seco.


Octavo lugar
Temptation: Su color dorado caracteriza a esta cerveza que se elabora en barricas de roble francés, en los cuales se deja por doce meses. Su fabricación está a cargo de Russian River Santa Rosa, en California, EEUU.

Noveno lugar
Bourbon County Stout: Se fabrica en Chicago por Goose Island brewery. Esta cerveza permanece durante dos años en barricas de bourbon de 18 años de edad, y tiene matices de chocolate con 13% de alcohol por volumen.

Décimo lugar
Adam: Fue la primera cerveza elaborada por la compañía Hair of the Dog, se hizo como una recreación de un estilo original de Alemania. Fabricada en Oregon. Portland, esta cerveza se hace desde 1994.




Beneficios de la cerveza en pro de la Salud:

Lúpulo: Ingrediente que solamente se encuentra en la cerveza; un sedante suave y al mismo tiempo de sabor amargo que estimula el apetito.

Malta: Este componente de la cerveza, proporciona carbohidratos, minerales, elementos trazas, y los ácidos orgánicos y vitaminas importantes para la vida.

Agua: El consumo de agua es muy benéfico para la salud del ser humano y el contenido de este líquido en la cerveza es muy alto.

Bajo contenido calórico: El contenido de calorías de una cerveza es menos que un vaso de jugo de manzana, leche o un refresco. Además de que fuciona como diurético, por que es rica en potasio y baja en sodio, lo que ayuda a limpiar el organismo.

Compuestos proteícos: Es un buen suplemento para una dieta de bajo contenido proteíco.

Vitaminas: contiene todas las vitaminas importantes del grupo B, además de las vitaminas A, D y E.

viernes, 10 de octubre de 2014

LA SOCARRADA - La mejor cerveza del mundo

En la localidad de Játiva, en la Comunidad Valenciana, se produce la mejor cerveza española y del mundo. Es una bebida artesana, triple malta y fermentación natural doble, una original combinación con sabor a miel y romero, que le dan una personalidad propia y un carácter fresco y mediterráneo.

Es una alegría saber que en un mercado dominado por checos, belgas y alemanes, el ITQI (International Taste & Quality Institute) estableciera que una Cerveza Artesanal Premium española fuera la merecedora de ostentar un importante galardón.

Con ingredientes naturales  de gran calidad y hasta un máximo de 2.500 litros por tirada, lo que hace que sea una producción artesanal a pequeña escala. Son los mimbres que hacen de la Socarrada un producto exquisito para los más exigentes. Su producción va destinada en más del 80% al mercado de la exportación y a países como Estados Unidos, Japón, Singapur, Alemania, Finlandia, México, Perú o Brasil.

Según comentan sus fabricantes la cerveza destaca por sus hipnotizantes tonos ambarinos, su falta de olor a alcohol y su sabor dulce y un tanto especiado. Si en un primer sorbo el romero y la miel sorprenden en el paladar, en una segunda prueba son las notas de cereza, caramelo, pera y pimienta negra las que redondean su personalidad y la hacen única. No extraña, por tanto, que su proceso de elaboración necesite de 35 días aproximadamente y que su periodo de vida sea de apenas un año, ya que no está pasteurizada para mantener así todos los valores nutritivos de los ingredientes.


Según la compañía, marida con jamón, patés, verduras y, como no, con todo tipo de arroz, entre ellos, la paella valenciana. Aunque si hay un plato con el que verdaderamente recomiendan acompañarla es con una coca de higos y foie.

viernes, 18 de octubre de 2013

CERVEZA SIN GLUTEN PARA CELIACOS

Como sabéis, la cerveza se suele elaborar con cebada como cereal principal, pero también en algunos casos con trigo, centeno o avena. Éstos y muchos otros cereales poseen un complejo proteico llamado gliadina, que es el causante de la intolerancia al gluten en los celíacos y que les provoca problemas en el intestino delgado en caso de que este esté presente en la dieta. Por suerte existen algunos cereales libres de gluten, como el arroz integral, el maíz, el sorgo, el mijo, la quinoa o el trigo sarraceno, entre otros.


La personas con celiaquía pueden tomar cerveza y esto es posible gracias a elaboraciones que utilizan una base de cereales sin gluten como los mencionados anteriormente, pero también usando cereales a los que se le ha reducido la cantidad de gluten hasta las 20 ppm (partes por millón), evitando así que se produzca la reacción de intolerancia inmunológica.


En el mercado las cervezas sin gluten son de baja fermentación y por desgracia no siempre con de calidad, pero hoy hablaremos de una cervecera de alta fermentación, la belga Brunehaut.




Brasserie Brunehaut.
La Brasserie Brunehaut está afincada en Bélgica, en el noroeste de Valonia. Sus inicios datan de 1.096, aunque durante esa época funcionaba como Abadía de Saint-Martin, en Tournai, gracias a que durante la edad media la cerveza era una de las pocas formas seguras de beber agua sin que ésta estuviera infectada. En 1.793, debido a la Revolución Francesa, la abadía fue prácticamente destruida y por ello la producción de cerveza se paró. Se salvaron algunas partes de la abadía así cómo algunos documentos con las recetas y ya en 1.890, en plena revolución post-industrial, se retomó la producción. Cien años después, y con más de 40 elaboraciones distintas de por medio, en 1.990 se duplicó la producción y tuvieron que montar la cervecería a 2 km de la original, manteniendo el certificado de cerveza de abadía en una de sus elaboraciones.


Las Brunehaut sin gluten.
Actualmente elaboran una amplia variedad de cervezas, de las cuales actualmente hay cuatro cervezas biológicas de las cuales tres son aptas para celíacos (una Blonde, una Amber y una Tripel), todas ellas de alta fermentación y cuyo contenido en gluten es inferior a 5 ppm.

La Bio Blonde muestra un color amarillento apagado ligeramente turbio sin depósito alguno, una carbonatación muy viva que forma una espuma blanca aparentemente suntuosa pero de burbuja pequeña y que no tarda en bajar hasta formar una fina capa de unos 2 mm. En nariz destaca las notas a cereal y levadura por encima del resto, con notas a pan y también cierto recuerdo como a trigo y heno. En segundo plano aparecen notas más frescas y cítricas, cómo a limón y manzana verde, y seguidamente hace aparición un recuerdo especiado, cómo a coriandro, que se une al ligero recuerdo herbal, sumando frescor. En boca también entra muy fresca, con la citada carbonatación viva que la hace menos empalagosa de lo que sería habitual en belgas de abadía, con una textura sedosa, y encontramos otra vez el protagonismo del cereal junto con las notas frescas a fruta ya citadas. En un segundo plano aparece un leve amargor herbal, bien integrado en el conjunto, que corta un poco la sensación ligeramente dulce pero suave, a lo cual también contribuye el toque especiado. Alcohol perfectamente integrado. Una cerveza realmente muy bien rematada, nada aburrida y refrescante. Muy recomendable.

La Bio Amber posee un bonito color marrón, mayor turbidez que la anterior, aunque igual vivacidad en cuanto a carbonatación, que forma una espuma ligeramente beige de buena retención. Aromáticamente destaca nuevamente el cereal aunque esta vez acompañado por caramelo y frutos secos (nueces), junto con un especiado que recuerda en este caso más al clavo, integrado elegantemente, y recordando al trigo. Muy golosa. En boca entra muy carbonatada, más que la anterior, pero aún así con un trago muy fácil, destacando las notas ya citadas en nariz, pero formando un conjunto muy redondo, interrumpido por un final seco y con un cierto toque a café. Menos suntuosa de lo que suele ser habitual en las belgas de este color y con el alcohol también muy bien integrado. Una cerveza suave y fácil de tomar pero a la que quizás se le echan en falta algunos matices en boca.

Nos encontramos ante dos cervezas muy recomendables, especialmente la Blonde, por lo que felicito a la empresa cervecera de Brunehaut por apostar por cervezas sin gluten de tan buena factura. Esperemos que cada vez sean más las empresas cerveceras que apuesten por este producto acercando la cerveza a todas aquellas personas celiacas, pero también os animo a que os atreváis con ellas ya que os sorprenderán muy gratamente.